Las vendas y los protectores pueden reducir golpes y rozaduras, pero también añaden una capa alrededor de la extremidad. Durante el ejercicio la temperatura de los tejidos aumenta de forma natural y los materiales poco transpirables pueden ralentizar la pérdida de calor.
Cuando el calor queda atrapado
Los estudios muestran que determinados protectores pueden alcanzar temperaturas claramente superiores a las de una pata sin cubrir. El valor exacto depende de la intensidad, el clima, el diseño y el material. Conviene evitar un calentamiento prolongado innecesario de los tendones.
Materiales transpirables
El algodón y la lana pueden gestionar la humedad y facilitar el intercambio de aire, aunque ningún material evita por sí solo la acumulación de calor si la capa es demasiado gruesa o apretada.
Conclusión
Usa protección cuando tenga una función concreta, comprueba el ajuste, retírala tras el trabajo y deja que las patas se enfríen y sequen.